Bragas usadas, delicatessen. Y vaya por delante que no voy a hablar del nombre de otro exquisito plato cubano como la ropa vieja, elaborado con las sobras del cocido o el puchero que has preparado, sino de otros restos y sabores más tradicionales y más arraigados a la vida, en general. Anteayer me topaba en las redes con un anuncio que bien podría incluirse en Vibbo (el Segunda Mano de toda la vida) o en Wallapop. Pero lo que se vendían no eran abrigos, zapatos vintage o bicicletas, sino bragas usadas. Sí, esas íntimas prendas cargadas de notas más bien poco florales que a algunos fetichistas, al parecer, les encantan. Atónita, no pude evitar pinchar en el anuncio, no para encontrar una ganga, sino para tratar de comprender el flechazo con todo aquello. Había escuchado (y en algunas ocasiones practicado) hablar de la sumisión, la dominación, los disfraces, el voyeurismo, los tríos, las orgías y un sinfín de filias sexuales –de las que tiene un máster Paco León con su divertidísima película "Kiki, el amor se hace"– como adorar a maniquíes desnudos, personas que se ruborizan, tacones altos o tormentas (no me quiero imaginar lo devastador que puede llegar a ser El Monzón para algunos y algunas). (…) ¡Podéis leer mi nuevo (y perfumado) POST pinchando en el link de mi perfil! 💥 #adrianaabenia #Japan #Japon #newpost

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